CHAPTER VII
COSAS QUE NO DEBO DESCUBRIR FINALMENTE SE DESCUBREN POR SI SOLAS.

Nicholas despertó de golpe, esas palabras que escaparon de tan hermosos labios lo dejaron atónito… y, aunque lo pensó mucho, no logro darle una relación en ese momento… mas las noches siguientes cambiarían no solo la percepción que ella, sino que también cambiarían la percepción que tenia de su propia vida.
La noche siguiente volvió a soñar con ella, pero esta vez fue algo mucho más elevado de lo que él esperaba, fue como si se conociesen de años… Nicholas tenía muchas preguntas que hacerle, y ahora que el sabia que ella podría responderle no dudó en hacerlas, de a poco el miedo comenzó a desvanecerse, ya no sentía absolutamente nada extraño ya que la sensación que sentía durante sus sueños cuando ella venia se había vuelto más familiar… tanto, que al cabo de algunas semanas ya la llamaba por su nombre… Julia.
Julia era una joven de tan solo 21 años que vivía sola en una pequeña casa, ya llevaba tiempo independizada por lo que le acomodaba mucho el hecho de vivir sola. Su vida era bastante ajetreada, el trabajo y estudio consumían sus días por completo, tanto así que casi no socializaba con nadie, su actividad diaria se remitía a cumplir sus obligaciones… ni siquiera tenía novio, pese a que su belleza era comparable a la más hermosa flor del mundo, de hecho a ella le fascinaban las flores, jardines y praderas llenas de ellas, llenas de color y vida… si bien ciertamente le gustaban todas las flores, tenia inclinación por algunos colores en ellas, violeta, amarillo y blanco, las cuales, según ella bien sabia, solo se encontraban juntas en un solo tipo de flor, una flor que era tan difícil de encontrar que la mayor cercanía que cualquier persona podría tener de ella seria en sueños o alguna fantasía que cualquier ser humano desearía alcanzar.

Largas semanas habían pasado, todas con a lo menos una aparición de Julia en los sueños de Nicholas… pero la última aparición fue un tanto extraña, si bien ya se comunicaban bastante bien, considerando lo extraña de la comunicación, en la última aparición el noto algo extraño en ella, podía sentir su calidez en cada momento, cuando hablaba, cuando se movía, cuando aparecía y cuando se retiraba, era la calidez que solo expresa una persona cuando quiere mucho a otra, si bien Nicholas no concibió el real significado que esta sensación tenia le provocaba confianza, la suficiente como para alejar esas dudas que comenzaron a rondar su mente, porque si bien ya se estaba acostumbrando a estos encuentros no podía dejar de cuestionarse el hecho de que fuesen realidad o se estuviera volviendo loco… aunque a estas alturas, poco importa eso.
Ya era su penúltimo encuentro y Julia ya no lo soportaba más, tenía que decirle a Nicholas el porqué podía verla, el porqué a ella, porqué era necesario que todo eso sucediese y de que, aunque esto le doliese mucho, de cómo tenía que salir lo más pronto de aquel lugar, que aunque él no notaba, lo estaba amarrando a algo que a él no le pertenecía y que por cierto Julia conocía muy bien… este encuentro seria el decisivo, Julia estaba decidida a contarle toda la verdad, aunque para ello tuviese que sacrificar lo que ella mas amaba.