Al entrar
a la casa pude sentirte… al caminar por el largo pasillo de entrada casi podía
verte lanzándote a mis brazos y regañándome por haber llegado tarde… fue ahí
cuando Aira salió del último cuarto y observándome fijamente dijo “Dime todo lo
que sabes, si hay una forma de encontrarla quiero saber, pero conoces mis
limites”…
Partí
contándole todo lo que había visto y todo lo que ella me había dicho acerca de
los infiernos y las personas, le conté que cada uno de nosotros era poseedor de
su propio infierno o su propio cielo, y que no necesariamente el destino se
define por como cada uno se comporta sino que por la vía que escoge al morir…
le conté el real significado de infierno, que no era más que una condena eterna
a ver el sufrimiento mismo por la eternidad y también le conté el como recobre
mi energía vital y el cómo se podía sacar a alguien del infierno y volverlo a
la vida… ciertamente era mucha información para una sola ocasión, apenas podía
digerir todo lo que le había contado… pero aún quedaba lo que nos convocaba… si
queremos traerla de vuelta tenemos que entrar a su propio infierno, pero dado
que ella no esta no podemos usar su cuerpo para llegar y era ese el gran
dilema… Aira me miro y dijo “Sabemos donde esta, sabemos el cómo se llega ahí
pero sin embargo no podemos llegar…tiene que haber otra forma!”… a lo que
raudamente le respondí que es por eso que lo había llamado… necesitábamos
encontrar una forma alternativa de llegar a ella sin usarla como catalizador…
sea como sea la respuesta tenía que estar en el lugar con mas información que
conocíamos… la biblioteca que ella mantenía en el sótano… por lo que nos
dispusimos a encerrarnos allí y no salir hasta que diéramos con la respuesta…
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