Cada vez que Alex se concentraba caía en un mundo que, con años de práctica, pretendía ser el ideal, el mundo perfecto… para conseguirlo estudio muchísimo, desde desdoblamiento de cuerpo hasta métodos de control mental, los cuales a su experiencia por si solos no eran más que basura que servían a sus autores para ganar dinero… pero en conjunto eran la clave para crear un nuevo mundo, con nueva civilización, nuevas culturas… hasta ese momento, creía que esos conocimientos le habían otorgado el poder de Dios.
Allí Alex era el emperador supremo, quien podía crear vida y castigar con muertes, poseía conocimientos que nadie más tenia, por lo que era idolatrado colectivamente, prácticamente tenía una religión rindiéndole culto, era el ser más grande y poderoso… pero todo ese poder lo hizo convertirse en algo que nunca pensó ser, un hombre avaro, engreído, superficial y desconfiado, un hombre cuya maldad no tuvo limites, eso hasta que un día uno de sus sacerdotes se acerco a hablar con el… de manera intimidante lo apunto diciéndole que era un farsante, que nada de lo que él había hecho era verdad y que el poder que hasta ahora ostentaba le seria arrebatado por su legitimo dueño, el real creador, el real guerrero, que hasta ese entonces se encontraba oculto conviviendo con los plebeyos de su civilización en la forma más pobre que pidiese encontrar, pero que cuando el momento llegase, le otorgaría a Alex las penas del infierno…

En cierto modo las palabras de aquel sacerdote, que a este momento yacía muerto de manos del mismísimo Alex, le hicieron reflexionar e incluso le dejaron un sabor agrio… definitivamente lo que le dijo no podía ser cierto, él era el ser más poderoso del mundo y lo que dijese un sacerdote no cambiaria el contexto… pero ante las enormes dudas que revoloteaban ruidosamente dentro de su cabeza fue que tomo la decisión que lo llevaría a su ruina… envió a todo su ejército a todos los rincones de su imperio y les ordeno exterminar a todos y cada uno de sus plebeyos.
Miles y miles de plebeyos ya habían sido exterminados, y Alex con goce miraba como la cuidad ardía ante sus pies, regocijándose ante el inmenso poder que tenia… eso hasta que una silueta aparece tras de el… era un plebeyo… este increíblemente había llegado hasta el con vida, solo eso lo sorprendió mucho e incluso podríamos decir que le dio un poco de temor… pero no podía permitir que un plebeyo lo viese temeroso, así que raudamente se levanto del sillón en el que se encontraba y en postura rígida lo observo, mientras aquel plebeyo se acercaba hasta llegar a un metro de el… Alex con voz dura y firme le pregunto “Como te atreves a llegar hasta aquí plebeyo, que acaso no sabes que encontraras tu muerte si es que solo osas mirarme?”… pero el plebeyo se mantenía en la misma calma en la que llego, y con voz muy débil le dijo: “Por más que lo intentes no podrás eliminarme, ya que mis poderes están fuera de tu alcance”… un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Alex… y efectivamente, por más que intento eliminarlo con sus poderes, fue totalmente inútil… fue la experiencia más tétrica y frustrante en la vida de Alex hasta ese momento.
Luego el hombre se le acerco hasta estar a centímetros de él, y con un tono de voz muy bajo le dijo que su imperio ya no continuaría, que él ya no era un emperador apto y el reino necesitaba de alguien que lo gobernase con justicia y amor… pero eso no quedo ahí, una vez que aquel hombre se alejo un poco le grito… “Tus crímenes no quedaran impunes, lo que has hecho hoy lo recordaras por el resto de tu vida… no podrás descansar ya jamás, tus ojos verán constantemente el sufrimiento que hoy has causado a tu pueblo… ese será tu eterno castigo…”
El castigo por haber decidido tomar ese rumbo seria permanecer despierto por toda la eternidad, pero no en el mundo que había creado sino que en el mundo real que aquel misterioso hombre había diseñado para él, un mundo en el que encontramos seres que concentran su poder en bienes o en dinero, que lucran con cada actividad posible y que representan su valor por las cosas en base a una cantidad de papeles, que ellos llamaban dinero… de este mundo Alex no podría escapar, hacia ningún lado, tendría que día a día soportar cada uno de los horrores que este mundo le entregaba y ver con impotencia el no poder cambiar absolutamente nada… este mundo real era lo más cercano a un infierno…